Guía · 5 minutos de lectura
Qué escribir a un amigo por correspondencia
Lo más difícil es la hoja en blanco. Has encontrado a alguien al otro lado del mundo, espera noticias tuyas y, de repente, no se te ocurre nada. La buena noticia: una primera carta no tiene que ser brillante. Solo tiene que sonar a ti.
Empieza por donde estás
Olvídate un momento de las presentaciones y levanta la vista. ¿Qué se ve por tu ventana? ¿Llueve, se oye la radio del vecino a través de la pared, se te está enfriando el café?
Empezar por el momento en que escribes es como invitar a tu amigo a tu habitación. «Aquí son las nueve de la noche y la calle por fin se ha quedado en silencio» dice más de ti que cualquier lista de datos.
Cuéntale por qué le escribes
Algo te hizo elegir a esta persona. Quizá a los dos os encanta el cine antiguo, quizá vive en una ciudad que siempre has querido conocer, quizá su perfil te sacó una sonrisa. Díselo. A todos nos gusta saber qué llamó la atención de alguien, y así tu carta tiene rumbo desde la primera línea.
Mejor una pequeña historia que una lista
Es tentador escribir «Tengo 24 años, me gusta la música y viajar». Prueba con una pequeña historia. No «me gusta cocinar», sino aquella noche en que se te quemó el arroz para doce invitados y lo serviste igual. Una historia le da a la otra persona algo que contestar, y así empiezan las conversaciones de verdad.
Haz una o dos preguntas de verdad
Las preguntas mantienen viva una carta, pero un cuestionario la mata. Elige una o dos cuya respuesta te interese de verdad. ¿Cómo es un domingo cualquiera donde vives? ¿Hay alguna palabra en tu idioma que no tenga traducción? ¿Qué canción me mandarías ahora mismo?
Preguntas abiertas como estas traen historias, no respuestas de una palabra.
¿Escribes en un idioma que estás aprendiendo?
Entonces dilo en el primer párrafo. La mayoría estará encantada de ayudarte, y muchos te corregirán con cariño si se lo pides. Usa frases cortas, tira de las palabras que conoces y ten el diccionario a mano. Una carta te da el tiempo para pensar que un chat nunca te da.
Despídete dejando la puerta abierta
Termina con algo que haga fácil responder: una pregunta, la promesa de contar el final de una historia en la próxima carta o, simplemente, «Me encantaría saber qué tal tu semana». Y despídete como hablarías: «Cuídate», «Escríbeme pronto», «Un saludo desde una Lisboa lluviosa».
Lo que mejor guardar para ti
Tu nombre completo, tu dirección, tu teléfono y tus redes sociales pueden esperar a que de verdad conozcas a alguien, y algunas cosas pueden esperar siempre. Letterbird nunca los muestra, y los miembros de 13 a 17 años solo se escriben con otros adolescentes. Si una carta te da mala espina, puedes bloquear y denunciar a quien la envió con un toque.
Tu primera carta te está esperando
En Letterbird las cartas tardan unas horas en llegar, así que no hay prisa ni un «escribiendo…» vigilándote. Escríbela, léela una vez más, elige un sobre y un sello, y deja que viaje.